| Andaba
yo perdida… no del modo en que no sabes para donde ir, ni
cual alocada muchacha que vende sus caricias… Perdida por
atolondrada, extasiada, agotada… acalorada viva.
Qué calores
niña.
¡Ay! Qué sofoquez!!!!
Perdida seguía
una hora después cuando, al hacerme un té (yo soy muy Tuareg
para mis cosas y si ellos dicen que para no pasar calor
hay que tomar cosas calientes no les pienso llevar la contraría)
froté mi linda tetera de barro antivitrocerámica… De pronto…
un humo fucsia con banda sonora de Saturday Night Fever
se adueñó de mi cuevita (mi casa, no sean mal pensados)
y, de su interior, salieron una bola de espejos gigante
y… ELLA. Tan mona, tan delgadita, tan retro y tan bailonga
que me volvió loca… más.
Daban ya
las 5 de la tarde en este Madrid… habíamos playbackeado
todo lo de ABBA y yo estaba chorreando (por el calor!!!...
que todo hay que aclararlo) cuando ELLA, pizpireta y guasona
me dijo que con el dancing se había olvidado de decirme
que era mi Genia de la tetera y que me concedía un solo
deseo para mi felicidad…
Sin pensar,
sin discernir, de mis labios salió un ahogado grito: UN
PAY PAY!
La Genia… ELLA… estiró el brazo, lo agitó (sonaba Rivers
of Babylon) y sacó un ventiladorcillo inalámbrico que me
lleno de gozo al girar, girar, girar…
Ahora estoy
sola en casa… no hay humo fucsia, ni Genia, ni Bee Gees.
Sin embargo, cada vez que me hago un té, veo un destello
cristalino al levantar la tapa de mi tetera de barro y,
de vez en cuando… caen plumas de la cisterna del baño.
CAMARLENGO
|