Siempre
hay alguien vigilando. No hay nada que puedas ocultar en
el refugio de tu soledad. Tú también te estás vigilando,
compañero de vigilia, mientras representas la comedia. Todo
huele a guerra en la cabeza, a miedo entrecruzado de cinismo
encantador. Vente conmigo para saber que tengo razón, que
lo mío es lo verdadero y lo tuyo sólo una excitante mentira
más. Si te tengo que obligar, lo haré. Si te tengo que mirar
a los ojos y sonreír con los colmillos apagados para convencerte
de mi exquisita caballerosidad bienintencionada, lo haré
con la máscara que me ha regalado el dolor. El dolor siempre
está alerta, vigilando desde el fondo, creando el caos en
su soleado círculo vicioso. Hay alguien vigilando con sus
frágiles manecillas, y no hay puño que lo doblegue. Alguien
vigila desde el fondo, amigo, fíjate bien, es el tiempo,
cómo no, El Poderoso.
Paco
Bello.
|