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LAS SEMBLANZAS
PLENILUNIO DE VELAS
No hay vela de cumpleaños que ilumine las noches de julio como la duda, con la mirada puesta en el más allá. En julio nací, hijo de la incertidumbre y el qué dirán, para aprender a mirar con los ojos de la belleza en flor. Así que del calor, deduje el color. De la luz, el resplandor. De la piel desnuda, el aroma. Plenilunio de velas encendidas por el mes de julio, para no perder nunca los ojos como platos del niño que cumple años. En ellos se puede servir cualquier alimento para seguir creciendo en la duda. Siembra la incertidumbre y cosecharás en julio tus cuatro verdades de a puño como fruto.

Plenilunio de velas encendidas

Maurilio de Miguel
Periodista y Escritor
 

En las mareas y embarazos influye mucho. En los asesinatos resulta determinante. En julio todos somos irremediablemente "hijos de la luna". Si aparece llena, con toda su soberbia y esplendor, más vale atarse al cabecero de la cama o encadenarse al aparato de aire acondicionado.

Noches extrañas en el mes más excitante. Los parisinos eligieron julio para tomar una Bastilla y hacer una Revolucion, los americanos una Independencia y los españoles empezamos una Guerra.

Ahora, en tiempos de paz, por estas fechas, los chiringuitos playeros se abarrotan, la España rural mira quién baila en las verbenas populares -pero, ¿es que existen las verbenas impopulares?-, a ritmo de orquesta de chunda chunda. Me quedo con el "julio urbanita", cuando la ciudad no duerme ni falta que le hace. Calor, asfalto y noche. Mucho peligro.

Barra libre para el instinto "más canalla y sabinero" que todos llevamos dentro. El cuerpo pide más de todo. Pide, incluso, comisaría. El alcohol de las copas de terraza se evapora rapido y el "público Ballantines" no conoce la prisa. Queda mucha noche. Adiós a la prudencia.

Porque, una noche de julio y con luna llena, cualquiera puede ser un asesino...

Alberto Maeso
Periodista
Nueva York, 7 de Diciembre de 2007